Big Data: una posible revolución en educación (III)

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Buscando la individualización perdida

Cuando tratamos de imaginar cómo era la educación hace dos mil años nos surgen imágenes de un maestro, rodeado de sus pupilos, en medio de un salón amplio o un patio de un edificio de estilo clásico. Todo muy mediatizado por las películas y las obras de pintores clásicos.

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Imagen de una secuencia de Ágora. Fuente: http://www.metakinema.es/metakineman7s3a1_Antonio_Aguilera_Hipatia_Agora.html

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Big Data: una posible revolución en educación (II)

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El Big Data

En 2015 presentamos un grupo de post sobre el Big Data. Estos posts se pueden consultar en este enlace: https://atarjea.wordpress.com/category/big-data/
Allí decíamos que Big Data se hace referencia a la gestión de grandes cantidades de datos. Aunque el término se utilizaba desde la década de los 80 del pasado siglo, fue en 2008, donde D.J. Partir (de la empresa Linkedin) y Jeft Hammerbadier (de Facebook) usaron el término para referirse a una actividad profesional nueva. La aparición del artículo “Era del exabyte” en la revista Wired en 2010, así como otros artículos similares en ese año, determinaron el inicio del Big data como fenómenos social y empresarial
([Joyanes, 2014](http://www.amazon.es/Data-Revoluci%C3%B3n-Datos-Masivos-Noema/dp/8415832109)).

Actualmente, Big Data hace referencia no solamente al hecho de trabajar con gran volumen de datos, sino a una profesión que trata de obtener el máximo de información a partir de esta gran cantidad de datos, con la intención de incorporar dicha información al proceso de negocio, productivo u organizativo de una empresa o institución.

Antes de la posibilidad de recoger datos de forma masiva, las investigaciones en Educación se centraban en la analizar aquello que era accesible medir. Por tal razón, los estudios se solían (y aún ahora sigue siendo así) en recoger información de los resultados académicos del alumnado, algunas encuestas sobre los docentes y opiniones generalizadas sobre algunos centros educativos o sistemas educativos en general. Por lo tanto, casi toda la información se centraba en el impacto y no en los procesos. A esto hay que añadir que los resultados de estos estudios iban dirigidos a los gestores educativos, y en ocasiones a los docentes.

Con los procedimientos de recogida de datos del Big Data la situación puede cambiar. Ahora es posible recopilar datos de las acciones que tanto alumnado, como profesorado, como gestores llevan a cabo durante el desarrollo de los formación. Para ello es fundamental el papel de la tecnología, principalmente el uso de tablets y computadoras, lo que facilita un registro continuo de información: tiempo de dedicación a las tareas académicas, lugars dónde se desarrollan, cantidad de personas que están en contacto durante su realización, grado de ejecución y abandono de las mismas, etc.

Big Data: una posible revolución en educación (I)

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Esperando siempre la gran revolución educativa

Cada vez que ha aparecido una nueva tecnología se ha visto la posibilidad de un cambio revolucionario en la Educación. Así sucedió con la aparición del teléfono, con el cine, la televisión, la computadora, los Compact Disc, los smartphones, los MOOC, la Inteligencia Artificial, y otras tantas tecnologías menos conocidas. Sin embargo, ninguna de ellas cumplió con las altas expectativas que despertaron.

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Divulgación de la innovación educativa: como dar visibilidad a su trabajo.

El blog de Angel Fidalgo sobre Innovación Educativa, ha publicado este post sobre divulgación.

Divulgación de la innovación educativa: como dar visibilidad a su trabajo..

 

A partir del post se despreden dos ideas relacionadas con al ámbito de las revistas:

– Las revistas no son actualmente, el medio más rápido y “eficiente” de dar a conocer lo que se hace en el ámbito académico y científico.

– Los nuevos sistemas de información deberán encontrar un medio para garantizar la calidad de lo que se publica.