Big Data: una posible revolución en educación (VII)

Efectos negativos

A lo largo de los posts previos se han comentado las posibilidades del Big Data en Educación. La mayoría han sido comentarios positivos, sin embargo, la utilización masiva de datos implica algunos riesgos negativos que deben comentarse. En este post veremos algunos.

La diferenciación y el aislamiento del estudiante

Se habló en su momento de la posibilidad de desarrollar itinerarios personalizados para cada estudiante. La finalidad sería que todos los estudiantes consiguiesen llegar a una  misma meta sin que importasen sus diferencias iniciales (ver post). Sin embargo, el riesgo es que se potencien tanto las diferencias hasta tal punto que sea muy imposible escapar del estereotipo. En teoría, podrán existir miles de itinerarios formativos que podrían ser clasificados en función de los recursos que consumen: tiempo que se tarda en llegar a los objetivos, cantidad de nodos que deben trabajarse, cantidad de material que debe consultarse, etc.

En este sentido, nos encontraríamos de nuevo ante nuevas clasificaciones, por ejemplo diferenciando entre estudiantes que llegan pronto y estudiantes que llegan más tardes. De esta forma, el sistema basado en Big Data y enseñanza personalizada volvería a caer en la denostada clasificación de estudiantes “listos” y “torpes” pero ahora con infinidad de datos que lo apoyasen.

Por otro lado, la existencia de infinidad de itinerarios hacen que sea poco probable que un grupo de estudiantes de un mismo centro escolar compartan un mismo itinerario de forma prolonganda. La consecuencia es la falta de interacción cara a cara a favor de una interacción virtual, en la red. De alguna forma, el sistema estaría potenciando el aislamiento del individuo tal como ocurre en algunas universisdades a distancia (por ejemplo la UNED en España o la Universidade Aberta de Portugal).

Paradógicamente, el Big Data podrían potenciar la desigualdad en lugar del efecto igualador que asume la Pedagogía en la actualidad.

 

Descomposición de la estructura del sistema y de nuevo la desocialización

La escuela, los institutos, las universidades tienen un papel definido en los sistemas educativos actuales. Se utilizan libros, se dan clases en aulas, el profesorado califica al alumnado, los gestores gestionan los recursos, etc. Todo este orden se ve amenazado con el flujo continuo de datos y la irrupción de las nuevas tecnologías. Los libros no tienen porque ser en papel, además, no tienen por ser publicados por editoriales. El contenido está en la red, producido por los ciudadanos y las editoriales empiezan a carecer de sentido. Los docentes no tienen todo el saber en sus cabezas, el contenido está distribuido en la red. Los gestores pueden perder su capacidad de decidir sobre unos recursos que ya no están bajo su control. E incluso los legisladores no pueden hacer frente a la capacidad de la red para democratizar el conocimiento.

La estructura vertical del sistema educativo se tambalea, dando paso a estructuras borrosas que solamente podemos intuir.

Dentro de este panorama surge de nuevo, el problema del aislamiento social. Debemos recordar que el sistema educativo tiene un papel fundamental en el proceso de soliaciación del individuo. De esta forma, si desaparece el contacto directo, cara a cara, con el otro, se podría asistir a la pérdida del proceso socializador cuyas consecuencias son difíciles de concebir.

Si tomamos como referencia lo que está ocurriendo con los medios de comunicación, donde el consumo de medios personalizados a través de las redes sociales está afectando a la noción del interés común y a los valores compartidos (ver este podcast) en Educación el Big Data podría utilizarse para promover una desocialización del individuo y con ello la pérdida del papel de la persona en su entorno social.

 

Big Data: una posible revolución en educación (VI)

El rechazo al Big Data

En los anteriores posts se ha planteado una imagen de las posibilidades del Big Data. Sin embargo, tanto las universidades como el conjunto de agentes de los sistemas educadtivos, se pueden sentir amenazados por esta tecnología y reniegue de ella. Por ejemplo, se puede generar un rechazo por los siguientes motivos:

  • No están cómodos con la avalancha de datos que se genera. No saben qué hacer con ellos, no comprenden su potencial, etc. Simplemente no saben y no quieren saber.
  • Cuando el alumnado puede trabajar según su ritmo, siguiendo orientaciones del sistema sobre usos de recursos, a través de circuitos adaptados para él solamente, el docente pierde su papel. En este momento, los docentes pueden no comprender su nuevo rol. Han desparecido de la escena como actores principales y ahora son solamente un pequeño engranaje. Sin duda, esto es fuente de malestar psicológico que genera frustración y todas las consecuencias que se derivan de este tipo de malestar docente.
  • El alumnado debe comprometerse y responsabilizarse de su propia enseñanza. Nunca ha sido tan necesario este mandato. No habrá docente  ni progenitor que le obligue a trabajar, ni compañeros que le marquen el camino. Será el alumno ante sus propias limitaciones y voluntad.
  • Los padres no comprenderán el sistema. No saben, no quieron aprender, rechazan la nueva realidad.

 

Big Data: una posible revolución en educación (V)

La nueva organización de contenidos

Este post no trata específicamente sobre el Big Data sino sobre cómo intuimos que podría ser la organización del sistema formativo si se utilizan adecuadamente las nuevas tecnologías. Espcialmente las siguientes tecnologías:

  • La distribución de contenidos y recursos en Internet.
  • Inteligencia artificial aplicada al desarrollo curricular.

 

Los contenidos están en Internet

El primer factor es que actualmente, casi todo el conocimiento de la humanidad está en Internet. De hecho, casi cualquier contenido puede encontrarse en distinto medio (texto, audio, vídeo) expuesto para que pueda ser comprendido por usuarios con distintas capacidades: personas con formación universitaria, con formación básica, sin estudios previos, etc., y en diferentes idiomas.

Estos contenidos se organizan como la propia red, con nodos donde se almacenan y con conexiones que vinculan unos nodos con otros. No es necesario que la institución educativa se preocupe por almacenar todo el contenido en sus bibliotecas. Basta con que aporte a la red en la medida que sus recursos lo permitan, para seguir enriqueciéndola. De esta forma, una Universidad o un colegio se pueden convertir en nodos que articulen la parte de contenidos que su hardware les permita.

 

El diseño curricular

Con la utilización masiva de datos será posible diseñar circuitos formativos muy específicos y adaptados a la persona (ver post previo) o por lo menos a pequeños grupos muy homogeneos de estudiantes. Para lograr la secuencia de contenidos y tareas que estructuran los diseños curriculares se puede recurrir a algoritmos de evaluación y diagnóstico. Desde hace tiempo se utilizan algoritmos con esta finalidad, por ejemplo en los Test Adaptativos Computerizados (ejemplo). No obstante, en el futuro éstos serán mucho más eficaces.

Los nuevos algoritmos permitirán dirigir a un alumno desde un contenido (con una determinada dificultad, determinadas características de presentación, extensión, profundidad, etc.) a otro, en función de la interacción de dicho estudiante con el propio contenido, las actividades asociadas al contenido, los recursos consultados de forma complementaria, el tiempo dedicado, el lugar desde donde ha realizado las actividades, el soporte tecnológico utilizado, la interacciones sociales mantenidas en la red con otros agentes, etc.

Esta derivación de un contenido a otro se produce gracias a las conexiones entre nodos. Como cultura general, podemos recordar que un grafo se componen de vértices (nodos) y de aristas (conexiones entre vértices). De esta forma, el diseño de circuitos curriculares en Internet puede realizarse desde la teoría de Grafos.

Por su parte, el proceso lógico de derivación es relativamente sencillo. Lo hemos representado en la siguiente imagen.

Derivacion_alumnos

 

El docente

En la era de Internet los estudiantes no están limitados por los recursos de su institución. Si disponen de conexión a la red, dispondrán de todo el contenido que necesitan en la versión que mejor se ajusta a sus necesidades. En este sentido, el docente se convierte en un orientador y en un filtrador de contenidos. El docente, en equipo, debe tratar de apoyar al alumno en el acceso a los contenidos, así como vigilar que dichos contenidos no están viciados ni sesgados ideológicamente.

Es imposible que los docentes filtren todo la información de la red antes de que su alumnado acceda a ella. Por tanto, los docentes se convertirán sobre todo en tutores que den directrices sobre las características que deben tener las fuentes de información así como de las características en que se deben presentar y consumir los propios contenidos.

Podría decirse que el docente debe asumir la orientación del alumnado en la tarea de cómo acceder e identificar al contenido. Es decir, adoptar el rol de “curadores” de contenido (ver más sobre esto AQUÍ). Además, el orientador de centro cambia tambia también su papel. No tendrá sentido el proceso de diagnóstico educativo sin incoporar las acciones específicas de gestión de recursos humanos en el entorno digital.