Big Data: una posible revolución en educación (V)

La nueva organización de contenidos

Este post no trata específicamente sobre el Big Data sino sobre cómo intuimos que podría ser la organización del sistema formativo si se utilizan adecuadamente las nuevas tecnologías. Espcialmente las siguientes tecnologías:

  • La distribución de contenidos y recursos en Internet.
  • Inteligencia artificial aplicada al desarrollo curricular.

 

Los contenidos están en Internet

El primer factor es que actualmente, casi todo el conocimiento de la humanidad está en Internet. De hecho, casi cualquier contenido puede encontrarse en distinto medio (texto, audio, vídeo) expuesto para que pueda ser comprendido por usuarios con distintas capacidades: personas con formación universitaria, con formación básica, sin estudios previos, etc., y en diferentes idiomas.

Estos contenidos se organizan como la propia red, con nodos donde se almacenan y con conexiones que vinculan unos nodos con otros. No es necesario que la institución educativa se preocupe por almacenar todo el contenido en sus bibliotecas. Basta con que aporte a la red en la medida que sus recursos lo permitan, para seguir enriqueciéndola. De esta forma, una Universidad o un colegio se pueden convertir en nodos que articulen la parte de contenidos que su hardware les permita.

 

El diseño curricular

Con la utilización masiva de datos será posible diseñar circuitos formativos muy específicos y adaptados a la persona (ver post previo) o por lo menos a pequeños grupos muy homogeneos de estudiantes. Para lograr la secuencia de contenidos y tareas que estructuran los diseños curriculares se puede recurrir a algoritmos de evaluación y diagnóstico. Desde hace tiempo se utilizan algoritmos con esta finalidad, por ejemplo en los Test Adaptativos Computerizados (ejemplo). No obstante, en el futuro éstos serán mucho más eficaces.

Los nuevos algoritmos permitirán dirigir a un alumno desde un contenido (con una determinada dificultad, determinadas características de presentación, extensión, profundidad, etc.) a otro, en función de la interacción de dicho estudiante con el propio contenido, las actividades asociadas al contenido, los recursos consultados de forma complementaria, el tiempo dedicado, el lugar desde donde ha realizado las actividades, el soporte tecnológico utilizado, la interacciones sociales mantenidas en la red con otros agentes, etc.

Esta derivación de un contenido a otro se produce gracias a las conexiones entre nodos. Como cultura general, podemos recordar que un grafo se componen de vértices (nodos) y de aristas (conexiones entre vértices). De esta forma, el diseño de circuitos curriculares en Internet puede realizarse desde la teoría de Grafos.

Por su parte, el proceso lógico de derivación es relativamente sencillo. Lo hemos representado en la siguiente imagen.

Derivacion_alumnos

 

El docente

En la era de Internet los estudiantes no están limitados por los recursos de su institución. Si disponen de conexión a la red, dispondrán de todo el contenido que necesitan en la versión que mejor se ajusta a sus necesidades. En este sentido, el docente se convierte en un orientador y en un filtrador de contenidos. El docente, en equipo, debe tratar de apoyar al alumno en el acceso a los contenidos, así como vigilar que dichos contenidos no están viciados ni sesgados ideológicamente.

Es imposible que los docentes filtren todo la información de la red antes de que su alumnado acceda a ella. Por tanto, los docentes se convertirán sobre todo en tutores que den directrices sobre las características que deben tener las fuentes de información así como de las características en que se deben presentar y consumir los propios contenidos.

Podría decirse que el docente debe asumir la orientación del alumnado en la tarea de cómo acceder e identificar al contenido. Es decir, adoptar el rol de “curadores” de contenido (ver más sobre esto AQUÍ). Además, el orientador de centro cambia tambia también su papel. No tendrá sentido el proceso de diagnóstico educativo sin incoporar las acciones específicas de gestión de recursos humanos en el entorno digital.

Big Data: una posible revolución en educación (IV)

Qué podría hacer el Big Data

Hasta ahora, el trabajo con pequeñas cantidades de datos permitían teorizar sobre la existencia de unas pocas categorías según la dimensión de análisis: alumnado con aprendizaje profundo o superficial, alumnado con inteligencia fluida o cristalizada, alumnado de altas capacidades, etc. Sin embargo, ahora el Big Data puede identificar cientos o miles de tipos de alumnos.

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Fuente imagen: http://juligarka.blogspot.com/2016/07/la-centralidad-de-la-campana-de-gauss.html

 

Por otro lado, el Big Data se basa en probabilidades. Es cierto que hasta la fecha las probabilidades se utilizaban a partir de pequeñas cantidades de datos, tal vez unos pocos de miles en el mejor de los casos. Ahora se puede trabajar con miles y miles de datos de cientos de variables. El uso de las probabilidades pasa utlizarse para la estimación de parámetros, como era habitual, a la detección o identificacion. No obstante, en ningún caso debe olvidarse que se sigue trabajando con probabilidades.

En teoría, el Big Data permitiría identificar cierta estrategía o contenido que parecería que mejora el rendimiento de un alumno en concreto en el 90% de las ocasiones. Es decir, que de cada 100 alumnos de ese tipo específico, 90 de ello mejora con un tipo de concreto de estretegia o contenido formativo. Sin embargo, 10 de ellos no se benefician. Por tanto, el Big Data aportará mayor certidumbre para casos específicos pero no el 100% de garantías.

Además, es necesario tener claro también que el Big Data seguirá trabajando con correlaciones en la mayoría de las ocasiones. Aunque se utilicen técnicas de análisis causal con los datos masivos, la relación causal seguirá siendo más una interpretación del analista, una “ilusión óptica”, que una realidad. El Big Data permite mayor certeza al comprobar la aparición conjunta de dos o más fenómenos, pero de ahí a una atribución causal de unos eventos sobre otros dista todo un océano de dudas y de congeturas teóricas.

Todo esto puede tener consecuencias en el diseño curricular. Teóricamente, al reconocer de forma pormenorizada las características de un alumno en concreto se puede incluir en una categoría o tipología donde la homogeneidad de sus miembros es muy elevada. De esta forma, el sistema educativo puede diseñar un tipo de enseñanza adaptada específicamente a ese grupo concreto. Además, la utilización de las nuevas tecnologías permitirá gestionar adecuadamente todo este proceso. Dicho proceso incluye el aprendizaje del alumnado, su monitorización casi al minuto, así como la evaluación de los resultados parciales y finales, tanto del proceso de enseñanza-aprendizaje, como del propio sistema desarrollado.

Además, las nuevas tecnologías permiten que el alumnado tenga acceso a recursos educativos que no tiene porque estar cerca. Por ejemplo, pueden acceder a conferencias de reconocidos personajes, a la realización de tareas y ejercicios de cursos puestos en marcha por instituciones externas a su centro de enseñanza, enviar dichas actividades a personas o instituciones para que sean valoradas por personas agenas a su institución, hacerlas públicas para recibir retroalimentación por ciudadanos desconocidos, no implicados directamente en su formación, etc. Todo esto abre un campo enorme de posiblidades donde el docente, la escuela y el sistema educativo en general debe cambiar su rol, reorganizarse y readapatarse. El Big Data permite monitorizar todo este proceso, facilitando su evaluación y con ello, la toma de decisiones.

Dentro de este panorama, las universidades tienen un puesto de ventaja. Disponen de una cantidad de alumnado suficientemente grande como para poner en marcha sistema de gestion masivos de sus datos, facilitándoles así el proceso de reestructuación a nuevos sistemas formativos.

 

Big Data: una posible revolución en educación (III)

Imagen bajo licencia CC: pixbay.com

Buscando la individualización perdida

Cuando tratamos de imaginar cómo era la educación hace dos mil años nos surgen imágenes de un maestro, rodeado de sus pupilos, en medio de un salón amplio o un patio de un edificio de estilo clásico. Todo muy mediatizado por las películas y las obras de pintores clásicos.

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Imagen de una secuencia de Ágora. Fuente: http://www.metakinema.es/metakineman7s3a1_Antonio_Aguilera_Hipatia_Agora.html

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Big Data: una posible revolución en educación (II)

Imagen bajo licencia CC: pixbay.com

El Big Data

En 2015 presentamos un grupo de post sobre el Big Data. Estos posts se pueden consultar en este enlace: https://atarjea.wordpress.com/category/big-data/
Allí decíamos que Big Data se hace referencia a la gestión de grandes cantidades de datos. Aunque el término se utilizaba desde la década de los 80 del pasado siglo, fue en 2008, donde D.J. Partir (de la empresa Linkedin) y Jeft Hammerbadier (de Facebook) usaron el término para referirse a una actividad profesional nueva. La aparición del artículo “Era del exabyte” en la revista Wired en 2010, así como otros artículos similares en ese año, determinaron el inicio del Big data como fenómenos social y empresarial
([Joyanes, 2014](http://www.amazon.es/Data-Revoluci%C3%B3n-Datos-Masivos-Noema/dp/8415832109)).

Actualmente, Big Data hace referencia no solamente al hecho de trabajar con gran volumen de datos, sino a una profesión que trata de obtener el máximo de información a partir de esta gran cantidad de datos, con la intención de incorporar dicha información al proceso de negocio, productivo u organizativo de una empresa o institución.

Antes de la posibilidad de recoger datos de forma masiva, las investigaciones en Educación se centraban en la analizar aquello que era accesible medir. Por tal razón, los estudios se solían (y aún ahora sigue siendo así) en recoger información de los resultados académicos del alumnado, algunas encuestas sobre los docentes y opiniones generalizadas sobre algunos centros educativos o sistemas educativos en general. Por lo tanto, casi toda la información se centraba en el impacto y no en los procesos. A esto hay que añadir que los resultados de estos estudios iban dirigidos a los gestores educativos, y en ocasiones a los docentes.

Con los procedimientos de recogida de datos del Big Data la situación puede cambiar. Ahora es posible recopilar datos de las acciones que tanto alumnado, como profesorado, como gestores llevan a cabo durante el desarrollo de los formación. Para ello es fundamental el papel de la tecnología, principalmente el uso de tablets y computadoras, lo que facilita un registro continuo de información: tiempo de dedicación a las tareas académicas, lugars dónde se desarrollan, cantidad de personas que están en contacto durante su realización, grado de ejecución y abandono de las mismas, etc.

Big Data: una posible revolución en educación (I)

Imágenes bajo licencia CC: pixbay.com

 

Esperando siempre la gran revolución educativa

Cada vez que ha aparecido una nueva tecnología se ha visto la posibilidad de un cambio revolucionario en la Educación. Así sucedió con la aparición del teléfono, con el cine, la televisión, la computadora, los Compact Disc, los smartphones, los MOOC, la Inteligencia Artificial, y otras tantas tecnologías menos conocidas. Sin embargo, ninguna de ellas cumplió con las altas expectativas que despertaron.

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Proyecto de investigación: Superando la brecha intergeneracional

El envejecimiento de la población supone un reto para la sociedad actual y futura. Los cambios estructurales, económicos, culturales y demográficos que implica este envejecimiento, deben ser analizados para evitar un declive de la calidad de vida de los ciudadanos. E igualmente, con el fin de garantizar un desarrollo sostenible (ambiental y socioeconómico) de las generaciones venideras.

En este sentido, tradicionalmente las personas mayores han tenido un papel pasivo en la sociedad. Marcadas por la esperanza de vida limitada, y por un relativo declive físico y cognitivo, la sociedad ha tratado de garantizar un mínimo de calidad de vida, considerándolos como beneficiarios de servicios sociales. En este sentido, y por diversas razones, entre ellos la velocidad de los cambios tecnológicos, el proceso de globalización, etc., las personas mayores pueden caer en una situación de aislamiento generalizado.

Uno de los problemas derivados de este aislamiento, es que se está produciendo una brecha cultural y de valores entre generaciones. Es decir, los valores culturales y sociales de las personas mayores no se están transmitiendo a las generaciones actuales, porque las estrategias de comunicación tradicionales (vivir en la misma casa varias generaciones, reunirse las familias para compartir experiencias, contar historias, asignar a las personas mayores tareas concretas, mantener un respeto hacia las personas mayores, etc.) se están abandonando.

Junto con esta realidad, se puede suponer que los cambios sociales, tecnológicos y económicos que están provocando la brecha intergeneracional, pueden también ser los recursos principales para solucionarla. En este sentido, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s) pueden ser utilizadas para tender puentes entre generaciones, abriendo vías alternativas de comunicación.

Este proyecto trata de obtener información de primera mano sobre la realidad social y cultural de los mayores de Faro (Portugal) y Málaga (España) para transmitirlos a través de la tecnología, a las nuevas generaciones.

Proyecto de investigación (2016).

Más información (sitio web provisional): http://intergeneracional.weebly.com/

Tareas de aprendizaje

Diseño de tareas de aprendizaje

Para iniciar el diseño de una tarea académica como es enseñar, es necesario determinar el objetivo que se pretende con dicha tarea, así como identificar las diferentes habilidades que se desarrollarán o necesitará el alumnado para realizarlas. Para organizar estos objetivos es recomendable utilizar un esquema que facilite la labor del docente. En este sentido, las distintas teorías procedentes de la Psicología de la Educación son especialmente útiles. Una de las propuestas más recurrentes es la llamada “taxonomía de Bloom” (ilustración 1).

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El docente no es un “todolosabe”

Es habitual escuchar que tal o cual profesor parece tener miedo de que su alumnado descubra que no tiene respuesta para todo. Pero es imposible saberlo todo y saber de todo. El docente no puede ser un transmisor de información, no puede competir con Internet, ni con las redes sociales, ni siquiera con la gente normal y corriente de la calle. El papel del docente es el de diseñar un plan para que la alumnado no le resulte difícil aprender. Por tanto, es un orientador o facilitador del aprendizaje, en ningún caso un transmisor de todo el conocimiento.

Pero ¿qué significa ser un facilitador? pues que el alumnado adquiere gran parte del conocimiento a través de diversas fuentes que el docente sugiere (o establece) y a través de los procedimientos de estudio que el docente considere más adecuados para cada alumno en concreto. El docente facilitador dedica gran parte de las clases a que el alumnado sea capaz de comprender los conceptos más complejos, no a exponer todo el contenido de un tema o de una asignatura.

Así, entre las tareas del docente facilitador están las siguientes:

  • Establecer un listado de documentos (textos, pero también vídeos, páginas web, podcast, etc.) que el estudiante puede usar como material básico para aprender nuevos conceptos y procedimientos.
  • Enseñar métodos de estudio y aprendizaje que faciliten el trabajo del alumno.
  • Proponer actividades que faciliten al alumno la asimilación de los contenidos y su dominio en todos los niveles de aprendizaje (conceptual, aplicado, crítico, evaluativo, etc.).
  • Motivar al alumnado para que busque más información por los temas tratados en clase.
  • Desarrollar la función crítica entre el alumnado para que con la práctica, sean autónomos en el proceso de aprendizaje.

Esto hace que el docente facilitador no trabaje menos que un transmisor. De hecho, aunque las horas de dedicación de uno y otro pueden ser similares (cosa que dudo) el docente facilitador sólo consigue sus objetivos si se auto-exige altos niveles de compromiso con su profesión.

La enseñaza de calidad

Después de leer algunos manuales sobre enseñanza, y algunos años de experiencia, uno llega a la conclusión de que no existen recetas mágicas para tener éxito como profesor. Sin embargo, los docentes de éxito sí parecen coincidir en algunas cuestiones. Estas cuestiones las recoge brillantemente Brauer (2013) y se pueden resumir en los siguientes apartados:

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