Institutos y universidades como lugares de contagio

El número de contagios en centros escolares es mucho más elevado de lo que aventuraron los representantes políticos. Institutos y Universidades podrían ser el vector de contagio clave en la segunda ola.

Desde el inicio de la pandemia surgió la duda sobre qué ocurriría con los centros educativos. Con el inicio del curso, la improvisación de los dirigentes fue manifiesta, descargando la responsabilidad sobre docentes y gestores educativos. Además de evitar tomar decisiones, se repitió el mensaje de que los colegios eran seguros, ayudándose de declaraciones donde destacaban la escasa incidencia en los centros educativos. Eso sí, cuando el cursos simplemente acaba de comenzar: Ver noticia.

Pasados sólo dos meses, los casos en los colegios se repiten día a día, incluso cuando el número de pruebas que se llevan a cabo podría hacernos sospechar de que el número real de contagios asintomáticos de desconoce. La prensa se ha hecho eco de esta situación:

A falta de datos realmente fiables, cabe plantearse una hipótesis razonable que se puede resumir en lo siguiente:

“Un alumno contagiado asintomático contagia a dos o más compañeros de clase. Estas nuevas portadoras del virus, también son asintomáticas dadas las características de resistencia de menores y jóvenes. Posteriormente, contagian a familiares, quienes si presentarán síntomas”.

Esta hipótesis es todavía más cierta si las personas contagiadas asintomáticas se reunen en sitios de ocio. Puesto que el lunes, a la vuelta a clase, serán el vector de contagio de entrada en las aulas.

Un dato a favor de esta hipótesis es que el número de contagios registrados es bastante alto en reuniones familiares y no tanto en los bares y cafeterías. No obstante, habría que buscar datos que contradigan la hipótesis.

Ante esta situación sería razonable lo siguiente:

  • Dejar abiertos los colegios de primaria por los efectos perniciosos del aislamiento social en este segmento de edad. Sin embargo, los centros deben dar sus clases al aire libre o lo más parecido posible.
  • Cerrar institutos y universidades, limitando las clases presenciales a las asignaturas o estudios donde la manipulación y la práctica manual son imprescindibles. En Andalucía se han cerrado las universidades 15 días. Veremos el efecto.
  • Recurrir a confinamientos selectivos por grupos de edad como el dado en un pueblo de Córdoba: Ver noticia.

Qué es la formación semipresencial y cuando (no) deberías llamar así a tus clases

Últimamente se habla mucho de clases semipresenciales. Cuando vemos alguna oferta de formación del tipo master semipresencial, grado semipresencial, etc.,  la confusión es bastante grande, porque la palabra semipresencial hace referencia a múltiples versiones de la formación actualmente. 

En general, la formación semipresencial es aquella en la que el alumnado realiza la labor de aprendizaje y enseñanza principalmente fuera de las aulas, asistiendo solamente algunas clases. 

Por tanto, si la formación que se lleva en su centro no tiene una mayor carga en actividades de enseñanza y aprendizaje fuera del aula, no debería utilizar la palabra semipresencial. 

Por su parte, las clases de asistencia, se deberían  dedicar a hacer una puesta en común de las tareas, de los contenidos, resolver dudas, entregar actividades, plantear supuestos, debatir entre los asistentes algún tema, etc., incluyendo la realización de las pruebas de evaluación. En ningún caso a dar clase magistral. En este sentido, la semipresencialidad están muy estrechamente ligada con didácticas del tipo de clase invertida, o enseñanza a distancia. 

En definitiva, un máster en el cual se obligue a la asistencia de al menos del 50%, y que las clases se dediquen a la transmisión oral de contenido, difícilmente puede calificarse de enseñanza semipresencial. Igualmente, es una confusión terminológica pensar que dentro de las horas de cómputo semipresencial deben incluirse solamente las horas de estudio del alumno. Si fuese así, la semipresencialidad existiría desde que hay centros escolares.

En resumen, la palabras semipresencial debería dejarse sólo para aquellas modalidades en que el alumnado lleva la mayor carga de la actividad de aprendizaje y también de enseñanza fuera de las aulas habituales. En caso contrario, es mejor que el centro que hace la oferta clarifique que entiende el por semipresencialidad.

El secreto para una transición eficiente a la enseñanza en línea en tiempo Covid

La situación actual de los centros formativos es de una tensión contenida. Durante el estado de confinamiento, los centros pasaron a la enseñanza de emergencia en remoto, cambiando lo presencial por los virtual. Así, una clase magistral se convirtió en una videoconferencia, y las actividades de bolígrafo y papel, en tareas de la plataforma de teleformación disponible.

La pregunta que surge en todo esto es ¿hasta qué punto lo que se ha hecho por Internet tienen el mimo efecto que el plan original presencial? Esta cuestión es fundamental para tener claro el reto al que se enfrentan los centros formativos.

Una vez pasado lo peor del confinamiento, cada colegio se está organizando en la medida de lo posible para continuar con su actividad. Además, los continuos rebrotes están obligando a mezclar la enseñanza virtual con la presencial. Tras algunos meses afrontando esta difícil situación, con cierto tiempo para haber reflexionado y tomado decisiones, los centros escolares deberían tener preparadas las programaciones docentes de forma que garanticen la consecución de los objetivos educativos independientemente de la modalidad de clase que se tenga que seguir.

Para poder garantizar que la enseñanza va a obtener los resultados pretendidos, independientemente del modelo utilizado (presencial, vitual, o una combinación de ambos) el secreto está en tener siempre como referente los objetivos educativos marcados por la programación docente.

Es decir, los centros deben asegurar que el impacto educativo de la modalidad presencial (A) debe ser igual que el impacto de la modalidad virtual (B) y que esta a su vez, debe ser igual que el impacto de la versión mixta (C). Siendo C la modalidad donde se combinan los efecto A y B

A=B=C;

A=B=(A*B)

Por tanto, el plan formativo de cualquier centro deberá tener recogidas aquellas actividades y acciones, que garanticen iguales efectos independientemente de la modalidad en función de los objetivos educativos establecidos.

La única forma de garantizar esto, es que el plan formativo se soporte sobre una sólida base de evidencias. Las actividades, cuando se realizan y en qué forma se realizan deben haber sido elegidas y organizadas según los resultados obtenidos por la investigación empírica y la experiencia demostrable. Además, todo ello debe estar contemplado en un modelo educativo coherente, implementado en el centro, que permita dar sentido a todo el entramado psicopedagógico. Si no es así, se corre el riesgo de un devenir donde cualquier efecto positivo sea inexplicable y resultado del azar.

4 grandes errores de la Universidad pública española ante la COVID

Llegó el coronavirus, se le hizo poco caso, y el 16 de marzo de 2020 se ordena el confinamiento de la población y con ello la imposibilidad de dar clases presenciales en las universidades españolas.

De la noche a la mañana (bueno, para ser más precisos fue de un sábado a un lunes) las universidades ponen sus recursos de enseñanza en línea a toda marcha para que toda la docencia pase al modo virtual. Lo que se consiguió fue un parche, un apaño temporal, que poco o nada tiene que ver con la formación en línea (eLearning) y que ha llegado a ser llamado Enseñanza Remota de Emergencia (más información aquí: https://www.theflippedclassroom.es/diferencias_eseonline/).

Ha pasado el tiempo y la situación de la pandemia no mejora, con lo que las universidades están tomando una serie de decisiones cuyas implicaciones tendrán un efecto incierto.

Dentro de este contexto hay al menos 4 grandes actuaciones que pueden considerarse grandes errores de la mayoría de las universidades públicas españolas:

  • La decisión de trasladar toda la docencia el espacio virtual asumía que tanto estudiantes como docentes disponían de los recursos tecnológicos necesarios. Más de un docente y muchos estudiantes se vieron impotentes porque no disponían de equipos informáticos o conexión a Internet.
  • No se distinguió entre grados, ni entre niveles. No es lo mismo dar una clase de histología que de historia del románico, por mucho que empiecen por “histo”. Incluso más, no es lo mismo una clase de Máster en bioética que una clase de bioética en un Grado.
  • Se asumió que tanto docentes como estudiantes tenían un nivel de competencia tecnológica suficiente. Esto no es cierto ni en un caso, ni en otro.
  • Pensar que dar la clases por Internet es trasladar las clase presencial a lo virtual, sin necesidad de cambiar ni el curriculum, ni la metodología didáctica.

Este último error parece que perdura. El ejemplo más claro es que en gran parte de universidades se han implantado webcams en las aulas, apuntando al docente (aunque se pueden cambiar de posición manualmente). Además, se informa de que si no hay sitio para todo el alumnado en el aula, que sigan la clase desde otras aulas, o desde su casa, por videconferencia. Está claro qué entiende la Universidad por dar una clase universitaria: un monólogo de una persona, dirigido a un grupo de personas que toman apuntes para después regurgitar dichos apuntes en una prueba calificatoria.

Lo que debemos tener claro es que las universidades, como cualquier institución, no es más que el conglomerado de personas que trabajan en ella. En última instancia, son las personas que toman las decisiones sobre qué debe hacer la Universidad las responsables de lo que suceda. Por tanto, deberíamos pedir responsabilidades a personas con nombres y apellidos, y no a la “institución” en abstracto.

(nuestra) Definición de evaluación

La evaluación es un proceso de monitorización que incluye toma de decisiones.

La idea de evaluación puede ser definida de muchas formas. Esta diversidad se debe a que se aplica an muy diversos campos, por muy diversos profesionales. Para nosotros, la evaluación es el proceso de monitorizacion sistematizado del cambio que experimenta un sistema (persona, aprendizaje, empresa, institución, país, organización, tejido, enfermedad, etc.) con la intención de tomar decisiones sobre factores implicados en dicho cambio incluyendo decidir sobre el valor de los cambios.

Nuestra definición de evaluación

Las universidades no están preparadas para la vuelta a clase

La Universidad en general no está preparada para el próximo curso. Es la experiencia del sitio donde trabajo y de colegas de otros lugares. Es inviable una enseñanza basada sólo en conferencias online, y en talleres presenciales con la mitad del grupo y la otra mirando desde otro sitio.

1 de agosto de 2020

La Universidad en general no está preparada para el próximo curso. Es la experiencia del sitio donde trabajo y de colegas de otros lugares. Es inviable una enseñanza basada sólo en conferencias online, y en talleres presenciales con la mitad del grupo y la otra mirando desde otro sitio.

Aquí dejo tres enlaces al blog del profesor Ángel Fidalgo tratando este asunto.

Se necesita un cambio de metodología y esto no se está haciendo. En general, la Facultades de Educación deberían llevar el timón de todo esto. Se supone que es donde están los expertos en Educación. Sin embargo, ¿dónde están? ¿Qué está pasando con estas Facultades para que a penas haya ninguna Universidad donde se están poniendo al mando?

#Covid y retos de la escuela

Tenemos que ser conscientes de que ningún sistema educativo estaba preparado para la situación que ha vivido con la covid19. Hemos estado ante lo que algunos han denominado “enseñanza-aprendizaje remota de emergencia“. Sin embargo esto no es igual a la enseñanza online. La enseñanza online está planificada previamente y pensada para utilizarse en un sistema tecnológico concreto. Lo que ha ocurrido estos meses ha sido un “hagamos lo que podamos”.
Para que se pase de un “hagamos lo que podamos” a una enseñanza realmente online, debería tenerse en cuenta los siguientes aspectos:
– Los docentes y gestores deben formarse en tecnología online.
– Evitar replicar las clases presenciales en ambientes virtuales.
– Establecer horarios y agendas cerradas para la conexión.
– Motivar al alumnado para evitar el abandono y el retraso. Para ello se puede usar el correo electrónico, videos personales, correo ordinario, teléfono, etc.

En este “lío” un aspecto básico ha sido el seguimiento y la evaluación continua. Pero la evaluación continua, no es simplemente poner un examen muy frecuentemente. Las plataformas virtuales, ayudan a recoger infinidad de datos, que se convierten en la auténtica fuente para realizar un seguimiento, una monitorización, y por lo tanto una evaluación continua del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Dentro de este contexto, han surgido una serie de retos importantes, entre los cuales destacamos:
– La enseñanza online no puede sustituir nunca a la enseñanza presencial, en todo caso la puede complementar. Los aspectos de interacción social son básicos, principalmente en los niveles más inferiores de la enseñanza formal. No se puede renunciar por la tanto a la interacción social presencial. Por tanto, el reto es combinar ambas realidades de forma eficiente.
– Ha surgido una gran amplia oferta de software y aplicaciones web para hacer frente a la situación de la covid 19 en enseñanza. Sin embargo, esta gran cantidad de recursos tecnológicos, en lugar de diversificar la oferta, ha producido un efecto de dispersión y distracción con relación a la esencia de la acción formativa. Por tanto, el reto está en dar sentido a los recursos tecnológicos.

Además, a toda esta situación hay que añadir la realidad de la brecha digital. En realidad no sólo una brecha, sino al menos tres:
– Brecha de acceso: no todo el alumnado dispone de recursos técnicos de suficiente calidad. Incluso cuando los hogares disponen de Internet, no siempre se pueden permitir el acceso de los estudiantes durante todo el tiempo que necesitan.
– Habilidades tecnológicas del docente: cabe recordara que estudios como los de PISA han puesto de manifiesto que los centros privados y concertados presentan mayores habilidades TIC de sus docentes que los centros públicos.

– Recursos del centro: disponibilidad de recursos básicos, como una plataforma de teleformación eficiente.

Conferencia (webinar): tendencias de la innovación educativa frente al covid19

El pasado 7 de abril (2020) participamos en una serie de conferencias organizadas por RecetasTIC (Perú) sobre los retos de la Educación frente al Coronavirus. Amablemente me invitaron a participar con una conferencia donde hablamos las posibilidades de la Teoría del Cambio y del Análisis de la Contribución para el desarrollo de innovaciones educativas. En este enlace está la conferencia en línea: https://youtu.be/My2QEG17HHM

La presentación que se utilizó está disponible en https://hdl.handle.net/10630/19468

Big Data: una posible revolución en educación (IX)

El Big Data en Educación. Resumen

En resumen, el Big Data en Educación se caracteriza por:

  • Permite manejar de forma operativa grandes cantidades de tipologías de alumnado. De forma utópica, el número de tipologías o categorías podría llegar a tal punto de que cada tipo sólo incluyese a una sola persona. De esta forma, se lograría la individualización para diseñar un diseño curricular totalmente personalizado.
  • Sin embargo, la realidad es que el Big Data sigue basándose en probabilidades puesto continua trabajando con tipologías que incluyen grupos de personas.
  • El Big Data permite identificar correlaciones con una elevadísima precisión, pero no implica que se puedan establecer relaciones causales sólo por gestionar datos masivos.
  • Facilita la monitorización de los procesos de reorganización del sistema educativo, lo que implica una evaluación más fiable para la toma de decisiones.
  • La evaluación se reestructurará, tanto en la forma de llevarse a cabos como en el objeto. No solamente se centrará en el alumnado, sino que incluirá al docente, gestores, materiales, así como a todo el sistema educativo. Además, incluirá todos los componentes posibles: actitudes, contenidos, conocimientos, relaciones sociales, vías de comunicación, etc.
  • Permite una reestructuración del proceso de enseñanza y aprendizaje. Las nuevas tecnologías se articulan a partir de lo que dicen los datos.
  • Genera un rechazo ante el miedo de cómo y para qué se utilicen los datos
  • Riesgo de aumentar las diferencias entre los estudiantes así como su aislamiento en su desarrollo curricular. Esto podría llegar incluso al proceso de desocialización del individuo.
  • Permitiría una reestructuración del sistema educativo. Esto implica la búsqueda de nuevas estructuras, lo que puede ocasionar el rechazo del propio sistema establecido.
  • Implica una actualización de los método de investigación en Educación.

 

Big Data: una posible revolución en educación (VII)

Efectos negativos

A lo largo de los posts previos se han comentado las posibilidades del Big Data en Educación. La mayoría han sido comentarios positivos, sin embargo, la utilización masiva de datos implica algunos riesgos negativos que deben comentarse. En este post veremos algunos.

La diferenciación y el aislamiento del estudiante

Se habló en su momento de la posibilidad de desarrollar itinerarios personalizados para cada estudiante. La finalidad sería que todos los estudiantes consiguiesen llegar a una  misma meta sin que importasen sus diferencias iniciales (ver post). Sin embargo, el riesgo es que se potencien tanto las diferencias hasta tal punto que sea muy imposible escapar del estereotipo. En teoría, podrán existir miles de itinerarios formativos que podrían ser clasificados en función de los recursos que consumen: tiempo que se tarda en llegar a los objetivos, cantidad de nodos que deben trabajarse, cantidad de material que debe consultarse, etc.

En este sentido, nos encontraríamos de nuevo ante nuevas clasificaciones, por ejemplo diferenciando entre estudiantes que llegan pronto y estudiantes que llegan más tardes. De esta forma, el sistema basado en Big Data y enseñanza personalizada volvería a caer en la denostada clasificación de estudiantes “listos” y “torpes” pero ahora con infinidad de datos que lo apoyasen.

Por otro lado, la existencia de infinidad de itinerarios hacen que sea poco probable que un grupo de estudiantes de un mismo centro escolar compartan un mismo itinerario de forma prolonganda. La consecuencia es la falta de interacción cara a cara a favor de una interacción virtual, en la red. De alguna forma, el sistema estaría potenciando el aislamiento del individuo tal como ocurre en algunas universisdades a distancia (por ejemplo la UNED en España o la Universidade Aberta de Portugal).

Paradógicamente, el Big Data podrían potenciar la desigualdad en lugar del efecto igualador que asume la Pedagogía en la actualidad.

 

Descomposición de la estructura del sistema y de nuevo la desocialización

La escuela, los institutos, las universidades tienen un papel definido en los sistemas educativos actuales. Se utilizan libros, se dan clases en aulas, el profesorado califica al alumnado, los gestores gestionan los recursos, etc. Todo este orden se ve amenazado con el flujo continuo de datos y la irrupción de las nuevas tecnologías. Los libros no tienen porque ser en papel, además, no tienen por ser publicados por editoriales. El contenido está en la red, producido por los ciudadanos y las editoriales empiezan a carecer de sentido. Los docentes no tienen todo el saber en sus cabezas, el contenido está distribuido en la red. Los gestores pueden perder su capacidad de decidir sobre unos recursos que ya no están bajo su control. E incluso los legisladores no pueden hacer frente a la capacidad de la red para democratizar el conocimiento.

La estructura vertical del sistema educativo se tambalea, dando paso a estructuras borrosas que solamente podemos intuir.

Dentro de este panorama surge de nuevo, el problema del aislamiento social. Debemos recordar que el sistema educativo tiene un papel fundamental en el proceso de soliaciación del individuo. De esta forma, si desaparece el contacto directo, cara a cara, con el otro, se podría asistir a la pérdida del proceso socializador cuyas consecuencias son difíciles de concebir.

Si tomamos como referencia lo que está ocurriendo con los medios de comunicación, donde el consumo de medios personalizados a través de las redes sociales está afectando a la noción del interés común y a los valores compartidos (ver este podcast) en Educación el Big Data podría utilizarse para promover una desocialización del individuo y con ello la pérdida del papel de la persona en su entorno social.