Reflexiones sobre la mediocridad

El pasado 28 de septiembre (2019) Jorge de los Santos realizó una breve exposición sobre el sentido de la mediocridad. Este post está inspirado en esa entrevista, que se puede ver en el enlace indicado a continuación.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/jorge-santos-analiza-significado-mediocridad/5396933/

En primer lugar tendríamos que acordar una definición de la palabra mediocridad. ¿Qué es la mediocridad? Según la Real Academia de la Lengua Española, mediocridad es “cualidad de mediocre”. Por su parte, mediocre se puede entender como “de calidad media” o de “poco mérito, tirando a malo”. Por tanto, la mediocridad es aquello que define a algo como de mediana o mala calidad.

Si asociamos esta definición con la idea de normalidad estadística o curva normal, resulta que lo mediocre es que aquello que se encuentra de la “media estadística” hacia abajo, hacia valores inferiores. Dicho de otra forma, mediocre es todo lo que queda en la mitad inferior de la campana de Gauss o curva normal (figura 1).

Si suponemos que una población se organiza o distribuye como una curva normal, aproximadamente, resulta que prácticamente la mitad de la población (puesto que la media y la mediana coinciden en este tipo de distribución) es mediocre.

Pero, ¿dónde se encuentra la mediocridad? Si nos limitamos al género humano y siguiendo lo dicho anteriormente, prácticamente la mitad de los humanos seríamos unos mediocres. No obstante, en la práctica, la mediocridad parece concentrarse en determinado espacios como son las empresas, organizaciones e instituciones. Más concretamente, en aquellos cargos intermedios que tienen algún tipo de responsabilidad: directivos de departamentos, jefes de sección, jefes de servicios, directores de filiales, etc. ¿Y por qué decimos esto? por la consecuencias que se derivan de dos fenómenos psicosociales: el principio de Peter y el efecto Dunning-Kruger. En ambos casos, la incompetencia sería el signo principal del mediocre. Es decir, a un mediocre se le va a reconocer por se un auténtico incompetente ante determinadas tareas que debería ejercer de forma habitual. Veamos lo que wikipedia dice al respecto:

Principio de Peter:

En Administración el principio de Peter o principio de incompetencia de Peter​ está basado en el «estudio de las jerarquías en las organizaciones modernas», o lo que Laurence J. Peter denomina «hierarchiology» («jerarquiología»). Afirma que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, a tal punto que llegan a un puesto en el que no pueden formular ni siquiera los objetivos de un trabajo, y alcanzan su máximo nivel de incompetencia. Este principio, formulado por el catedrático de ciencias de la educación de la Universidad del Sur de California en su libro The Peter Principle, de 1969,​ afirma que: En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse. … (fuente wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Peter).

En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse

Laurence J. Peter

Por su parte, en wikipedia encontramos lo siguiente con relación al efecto Dunning-Kruger:

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. Por el contrario, los individuos altamente cualificados tienden a subestimar su competencia relativa, dando por sentado erróneamente que las tareas que son fáciles para ellos también son fáciles para otros. David Dunning y Justin Kruger de la Universidad de Cornell concluyeron que: La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás. (fuente wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Dunning-Kruger).

Ante esto surge una duda básica, ¿por qué los directivos de grandes empresas, organismos e instituciones elevan al mediocre a puestos clave? porque sirven para sus fines, puesto que el mediocre no tiene criterio propio.

El mediocre es maleable, puesto que al ser un total incompetente es incapaz de tomar decisiones, de tal forma que asume lo que los estamos superiores quieren que haga. El mediocre es incapaz de tener criterio propio. De nuevo, su incompetencia les hace individuos incapaces de reflexionar, de analizar críticamente. En este sentido, Erich Fromm tenía mucha razón cuando en su libro “El miedo a la libertad” defendía la idea de que es más cómodo y socialmente más productivo, delegar la toma de decisiones en la masa social que tomar nuestras propias decisiones.

La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás.

Dunning – Kruger

Una cosa curiosa que ocurre, y que queda perfectamente explicado por todo lo anterior, es que la mediocridad siempre la encontramos en los demás, en el otro, nosotros nunca nos consideramos mediocres a nosotros mismos. Esto es cierto para el 100% de los mediocres y para gran parte de los no mediocres. Por tanto, cuando alguien es incapaz de reconocer que es, ha sido, o puede ser un mediocre ante una tarea, es signo inequívoco de que es un total mediocre, o dicho de otra forma, un absoluto incompetente.

Por tanto, estamos inmersos en una sociedad de mediocridad, que se manifiesta en la incompetencia más absoluta, y cuyas consecuencias más directas son:

  • Estabilidad y pervivencia de la sociedad de la mediocridad, del mediocre y de su incompetencia.
  • Aniquilamiento del pensamiento libre e imposición del pensamiento único.
  • Aniquilamiento de la creatividad.
  • Alienación del individuo.

Y frente a todo ello, lamentablemente no podemos hacer nada, a no ser que queremos convertir la convivencia en un campo de acusaciones entre mediocres.

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