Big Data: una posible revolución en educación (II)

Imagen bajo licencia CC: pixbay.com

El Big Data

En 2015 presentamos un grupo de post sobre el Big Data. Estos posts se pueden consultar en este enlace: https://atarjea.wordpress.com/category/big-data/
Allí decíamos que Big Data se hace referencia a la gestión de grandes cantidades de datos. Aunque el término se utilizaba desde la década de los 80 del pasado siglo, fue en 2008, donde D.J. Partir (de la empresa Linkedin) y Jeft Hammerbadier (de Facebook) usaron el término para referirse a una actividad profesional nueva. La aparición del artículo “Era del exabyte” en la revista Wired en 2010, así como otros artículos similares en ese año, determinaron el inicio del Big data como fenómenos social y empresarial
([Joyanes, 2014](http://www.amazon.es/Data-Revoluci%C3%B3n-Datos-Masivos-Noema/dp/8415832109)).

Actualmente, Big Data hace referencia no solamente al hecho de trabajar con gran volumen de datos, sino a una profesión que trata de obtener el máximo de información a partir de esta gran cantidad de datos, con la intención de incorporar dicha información al proceso de negocio, productivo u organizativo de una empresa o institución.

Antes de la posibilidad de recoger datos de forma masiva, las investigaciones en Educación se centraban en la analizar aquello que era accesible medir. Por tal razón, los estudios se solían (y aún ahora sigue siendo así) en recoger información de los resultados académicos del alumnado, algunas encuestas sobre los docentes y opiniones generalizadas sobre algunos centros educativos o sistemas educativos en general. Por lo tanto, casi toda la información se centraba en el impacto y no en los procesos. A esto hay que añadir que los resultados de estos estudios iban dirigidos a los gestores educativos, y en ocasiones a los docentes.

Con los procedimientos de recogida de datos del Big Data la situación puede cambiar. Ahora es posible recopilar datos de las acciones que tanto alumnado, como profesorado, como gestores llevan a cabo durante el desarrollo de los formación. Para ello es fundamental el papel de la tecnología, principalmente el uso de tablets y computadoras, lo que facilita un registro continuo de información: tiempo de dedicación a las tareas académicas, lugars dónde se desarrollan, cantidad de personas que están en contacto durante su realización, grado de ejecución y abandono de las mismas, etc.

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